Quiero días así en mi retorno de Saturno

Mi grupo de amigas que conocí gracias a Filosofía me regaló el libro Bruja moderna, de Dalia F. Walker, para mi cumpleaños del año 2018. Se los había pedido y me encantó que lo hayan conseguido para mí. Sin embargo, por alguna extraña razón, no le di mucha atención cuando apenas me lo regalaron. Leí algunas páginas y después lo dejé olvidado por ahí. Los mambos del verano 2019 pueden haber contribuido a mi alienación respecto a un objeto que había deseado mucho antes de tenerlo en mis manos. 

Después de la sesión con Eve, en abril del 2019, mi vida cambió. Me sentía más tranquila y más conectada con mi deseo. Había aceptado más mi intensidad y había empezado a salir con alguien que me gustaba mucho. La energía estancada se había empezado a transmutar de formas hermosas y sorpresivas. Ya no era la misma que había pedido el turno en marzo. 

A fines de mayo, me enteré por Twitter (¿dónde más, sino?) que Dalia iba a estar en la feria del libro de Rosario en junio. Iba a presentar Bruja moderna y también a dar un taller de tarot. Me anoté en el taller, invité a mi amiga Meli a la presentación y decidí que era el momento de terminar de leer el libro, así que eso hice. 

Completamente fascinada con la hermosa obra que es Bruja moderna, llegué a esta parte:  

Ahí me di cuenta de que la energía no se empieza a mover en la sesión o después de la sesión, si no que se empieza a mover cuando decidís ver a unx terapeuta. En mi caso, creo que se empezó a mover cuando saqué el turno con Eve, porque ese mes que transcurrió desde el momento en el cual concerté la cita y la cita en sí tuvo mucha actividad y cambio. 

En Instagram, vi que el viernes 7 de junio Dalia iba a estar firmando ejemplares de Bruja moderna en ARDE Libros, una bella librería de la ciudad. Tenía que ir. Quería ir. La invité a Meli y, como compañera incondicional de estas aventuras curiosas, ella también accedió. 

El viernes 7 de junio a la tarde fuimos a ARDE. Nos pusimos en la fila y, de a poco, el espacio que está alrededor de la librería se fue llenando de gente. Entre las personas que estaban ahí pude identificar a Eve. Me emocionó verla. La saludé con la mano, a la distancia, y ella me devolvió el saludo. En ese momento, me dio vergüenza ir a hablarle. Tenía ganas de agradecerle y de comentarle el fragmento de Bruja moderna que afirma que los cambios se empiezan a dar cuando decidimos tener una sesión para sanar. Yo había sentido que había sido así y quería decírselo. Pero no me animé. Así que gracias, Eve.  

Cuando me tocó pasar a mí, Dalia me preguntó si había leído el libro y si me había gustado. Respondí que sí a ambas preguntas. Sobre la mesa, había cartas de tarot chiquitas, desparramadas, boca abajo. 

-Elegí una-me dijo. 

Saqué “El mago”. En el mazo de Rider-Waite, esta es la carta que saqué: 

Dalia agarró mi ejemplar de Bruja moderna y escribió la siguiente dedicatoria:

Me fui de ahí feliz y plena. Sentí que estaba donde tenía que estar. En ese momento no sabía casi nada de tarot, pero me pareció que “El mago” era la carta más apropiada para describir mi situación actual. Así que quise comprarme mi propio mazo. Y Meli me acompañó a hacerlo. 

Subí una historia a Instagram con mi más reciente adquisición. Varias personas la contestaron. Entre ellas, mis tres mejores amigas de la secundaria. Justo esa noche nos juntábamos a comer y decidí llevar el mazo. Hicimos una tirada de 8 cartas para “hallar el fin”, sugerida por el librito blanco que venía con la baraja. Fue medio un desastre porque yo no sabía casi nada y no podía interpretar bien los simbolismos de cada carta. Sin embargo, en retrospectiva, pienso que a cada una le salió lo que le tenía que salir.   

Y por eso escribí este texto: 

“Ayer me compré mi primer mazo de tarot. Subí una historia acá al respecto y las tres primeras personas que la contestaron fueron @argiraudo@luisifinos y @josec2. A la noche iba a cenar con ellas, así que llevé el mazo. Nos guiamos por un librito que venía con las cartas e hicimos una tirada para “hallar el fin”. Había que develar ocho cartas y cada una se refería a una situación de la vida. La segunda carta representaba “habilidades y puntos fuertes”. Ahí fue cuando salió la II: La sacerdotisa (o papisa). “Estudio, severidad de juicio, sabiduría, intuición. Ciencias ocultas”, afirma la descripción de esa carta en el manual del mazo. En “Bruja moderna”, @ladalia afirma que se puede vincular esta carta con “la paciencia y el respeto hacia la energía cíclica” y con las preguntas “¿qué debo esperar y respetar? ¿En qué fase del proceso estoy?”. Las otras cartas que aparecieron en la tirada significaban hastío, aburrimiento, malestar. Todo resonó mucho con mi situación actual. Pero tengo que tener paciencia. Los cambios no se van a dar ya. Estoy en una parte muuuuy inicial del proceso de ir hacia ser un poco más sacerdotisa. Primero me tengo que formar. Tengo que estudiar. Tengo que dejar macerar algunas cuestiones. Lo que quiero ya va a llegar. Este momento no será eterno. 🙏 “.

Llegué a mi casa esa noche y me puse a ver las historias de Instagram de ARDE y de Dalia. En las historias de ARDE había una video en cámara rápida donde se veía cómo las personas circulaban por la mesa donde estaba Dalia y cómo ella firmaba los libros. Ahí noté que Eve pasó más tiempo que el resto y que después de que ella pasó hubo como una pausa hasta que se retomó la firma de libros. Eso me llamó la atención.

El 8 de junio fue uno de los mejores días de mi vida. Y no exagero. Quiero tener muchos días y, sobre todo, durante mi retorno de Saturno, para transitarlo de un modo constructivo. Voy a anotar acá las distintas experiencias que transité y las emociones que sentí para intentar recrearlo en el futuro: 

-Fue un día de sol, fresco y sin humedad. Claro que no puedo manejar el clima, pero sol sin humedad siempre es la gloria. 

-No tomé alcohol la noche anterior. El alcohol es lo peor. Disminuye mis poderes psíquicos y me hace estar en una nebulosa horrible. Mejor evitarlo. 

-Dormí bien, pero solo 6 horas. Creo que entre 6 y 7 horas es lo ideal para mí. Y una siestita o meditación después de almorzar para cortar el día. 

-A la mañana, tomé mates con facturas y tuve charlas interesantes sobre la vida en general y astrología en particular. Me encantan los mates, las facturas, la gente querida, hablar y la astrología. 

-Jugué con una perrita y un gatito. ¡Júpiter bendiga a las mascotas!

-Escribí para este blog y fluí. 

-Después de almorzar, fui a una plaza a tomar mates con Meli. Aire libre y buenas charlas, combinación mágica.

-Fuimos juntas a la feria del libro. Ya sé que la feria del libro no está todos los días, pero lo que más me gusta de este evento son las charlas de escritores y escritoras y la estimulación mental que eso me brinda. 

-Escuchamos una exposición de Dahiana Belfiori sobre literatura y erotismo. Me emocioné. En ese momento de mi vida me sentía muy erotizada, muy conectada con el placer. Sentí que estaba donde tenía que estar.   

-Después de esa charla, Meli y yo salimos afuera, a la explanada del Centro Cultural Fontanarrosa, y tomamos un café al aire libre mientras escuchábamos una banda de jazz. También charlamos con otra amiga, Glòria, que está pasando su retorno en este momento. 

-A las 20 fue la presentación de Bruja moderna. El escritor Juan Sklar, amigo de Dalia, la entrevistó. No fue una entrevista convencional, si no direccionada a través del tarot. Hacían pasar a gente del público a que eligiera una carta de entre varias cartas grandes que había sobre la mesa. Eran todos arcanos mayores. Juan armaba la pregunta según la carta que saliera. La primera carta que salió fue “La sacerdotisa”, la misma carta que me había salido a mí la noche del viernes respecto a mis dones. ¡Cómo amo el tarot, por favor! 

Dalia contó que ella trabajaba en producción de cine hasta que se sintió atraída por los *mundos esotéricos* y empezó a investigar sobre cristales, velas, tarot, astrología y demás. Después abrió Fe, su propia tienda. No dijo a qué edad lo hizo, pero me atrevería a decir que algunas de estas cuestiones se cristalizaron durante su retorno de Saturno. 

Dalia también contó que el día anterior, en ARDE, había tenido una experiencia rara con una chica que es médium. Se había largado a llorar y hoy (o sea, el sábado 8) había tenido una sesión entera con ella. Ahí me di cuenta de que se refería a Eve. Ahí entendí por qué en las historias de Instagram de la librería se veía que Eve pasaba más tiempo con Dalia que el resto de la gente. Dalia no recordaba el nombre de Eve y yo lo dije en voz alta y también dije que su centro holístico se llama Hijas de la luna. Quiero que todo el mundo la conozca y que tenga la experiencia de tener una sesión con ella. 

Por supuesto que salí de la feria con la certeza de que estaba donde tenía que estar. Esa sensación fue la que me hizo considerar este día como uno de los mejores de mi vida. Decidí hacer una abstracción de las cosas que me pasaron o que hice para intentar recrearlas durante mi retorno de Saturno (y antes y después también). Esta es la lista de los ingredientes que tiene que tener mi día ideal: 

  • Aire libre
  • Estimulación mental
  • Mates
  • Carbohidratos
  • Más mates
  • Charlas
  • Escritura
  • Caminata 
  • Jugar con perrites y/o gatites
  • Sexo

“Estimulación mental” puede reunir muchas cosas. Para este fin de semana de junio se refería específicamente a la feria del libro, pero puede ser leer, mirar una película o (casi) cualquier experiencia que me haga aprender y pensar. Ese día no cogí (al día siguiente sí), pero igual lo agrego a esta lista porque fue lo único que le faltó a esta jornada perfecta.