Un mensaje importante del retorno de Saturno

La verdulería que está al lado del consultorio de mi psicóloga tiene un pizarrón donde siempre escriben frases. Me gustan, porque no son las típicas frases motivacionales que ya parecen estar vacías de sentido. Esta foto la saqué el 23 de enero de este año y, aunque no lo sabía en ese momento, ya estaba sintiendo el retorno de Saturno

La frase me gusta porque creo que rompe un poco con la idealización de la felicidad absoluta que a veces tenemos. Parece que creemos que una vez que se den ciertos factores vamos a dejar de sufrir para siempre. “Cuando me reciba voy a ser feliz”, “cuando tenga pareja voy a ser feliz”, “cuando baje de peso voy a ser feliz”, “cuando gane más plata voy a ser feliz”, “cuando pueda trabajar de lo que me gusta voy a ser feliz”, “cuando solucione X voy a ser feliz”. Esas son algunas de las cosas que nos decimos. Y las creemos, realmente las creemos. Pero no son ciertas. 

Con esto no quiero caer en el lugar común de “sé feliz ahora/la vida es hoy/si no sabés qué ponerte ponete feliz” y todas esas frases con las que cuesta conectar cuando nos sentimos mal. A veces la vida es una mierda, todo nos sale mal. Es así. Nadie se salva del sufrimiento. Pero pareciera que está mal angustiarse o llorar o sentir que nada tiene sentido. Pareciera que no podemos sentirnos como el orto porque creemos que tenemos que cumplir con el el mandato de la felicidad sin fisuras. 

La vida son momentos, no estados absolutos. Podés estar atravesando una gran angustia y de repente ves un video que te da risa y en ese momento, por más breve que sea, te sentís un poco mejor. O podés estar teniendo un gran día y te dan ganas de llorar, no sabés muy bien por qué. Y después de llorar se va la nube gris, volvés a estar bien, y después mal, y así sucesivamente. La vida es cíclica. 

Los periodos felices nunca son del todo felices y los periodos horribles nunca son del todo horribles. También es fundamental tener que cuenta que lograr aquello que deseamos (terminar una carrera/tener pareja/adelgazar/ganar más plata/cambiar de trabajo) también está cargado de dolor. Eso no significa que tenés que resignarte y no buscar cambiar lo que te molesta porque total todo es horrible y de nada sirve. No, no estoy queriendo decir eso. Pero la vida es un proceso. 

Los cambios no se dan de un día para el otro. El camino para lograr nuestros objetivos no es lineal. Y no tenemos que obsesionarnos con el cambio inmediato o con la fijación en qué es lo que estamos haciendo “mal” porque ahí agregamos sufrimiento extra. Además, hay que dejar espacio para lo desconocido y la sorpresa. No tenemos control absoluto de todo. 

Cuesta un montón, lo sé, pero por ahí abrazar las inconsistencias, la incertidumbre y el mensaje que nos quieren dar nuestras emociones (en vez de resistirnos a que emerjan) es la ruta que tenemos que tomar. Creo que al hacerlo vamos a dejar de pensar que el pasto siempre es más verde del otro lado y que los demás no sufren y siempre están en la plena. Porque te aseguro que también sufren y se angustian y tienen inseguridades, aunque nada de eso se vea en las redes sociales.   

Nota

-La imagen de Saturno la tomé de la cuenta de Twitter @bitsofsaturn.

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