El retorno de Saturno y El Mundo

Martin Lindstrom es asesor de marca. Se especializa en buscar los pequeños detalles vinculados a nuestros consumos y hábitos para sugerirle a sus clientes (LEGO, por ejemplo) qué tipo de decisiones tienen que tomar para poder vender más. En su libro Small Data. Las pequeñas pistas que revelan grandes tendencias afirma que “ansiamos la seguridad del pasado, lo cual es un deseo, y la promesa del futuro, lo cual es otro deseo”. Este enunciado me hizo pensar en el retorno de Saturno. Y también en la carta de tarot El Mundo. 

El retorno de Saturno es un tránsito astrológico que implica tener un pie en el futuro y otro en el pasado. No queremos más de lo mismo, pero también nos da miedo lo desconocido. Las experiencias previas al retorno y la seguridad incómoda de nuestra familia de origen o de nuestras actividades repetitivas ya nos resultan agobiantes. 

Sabemos que queremos otra cosa. Sabemos que es hora de cambiar el rumbo y de empezar a vivir nuestra propia vida. Una vida más genuina. Y aunque lo sabemos y sufrimos por seguir haciendo siempre lo mismo, cuesta mucho dar el volantazo. ¿Y si no me sale bien? ¿Y si soy un fracaso? ¿Y si voy a tener que volver arrastrándome a lo mismo de antes? Esas son algunas de las preguntas que se disparan en mi cabeza y estoy casi segura de que en la tuya también. 

Otro escenario, el cual se desarrolla más en el futuro que en el pasado, también es posible. A veces, sucede que nos animamos al cambio y damos el primer paso. Pero después de eso esperamos que *todo* se resuelva como por arte de magia, que todos nuestros deseos se hagan realidad por el solo hecho de que nos animamos y salimos de la zona de confort. 

Quizá ya lo hayas vivido, pero igual quiero informarte que no es tan fácil. 

Nada con Saturno es rápido y mágico. Este planeta nos invita a cultivar la paciencia, la persistencia, el construir de a poco, el paso a paso. Saturno nos pide que valoremos el proceso y no solamente el destino. Y nos destroza las idealizaciones sin fundamento que construimos alrededor de nuestra idea de éxito o de aquello que queremos lograr en la vida. 

Como mencioné antes, el retorno de Saturno me recuerda a El Mundo. En el tarot de Marsella, la figura venusina que se encuentra en el centro de la carta tiene un objeto activo en la mano que apunta hacia el futuro y un objetivo receptivo en la mano vinculada al pasado. El objeto activo podría ser una varita que permite crear donde no hay (casi) nada, y el receptivo, una campanita o un perfumero que permite conectarnos con lo más primario, con lo que ya está presente, con nuestros sentidos (ya sea de la audición o del olfato). 

El personaje central de El Mundo mira hacia el pasado (parte izquierda de la carta) para cerrar un ciclo, pero ya está lista para el futuro (parte derecha de la carta). Además, tiene una pierna flexionada, como preparada para dar un paso hacia lo nuevo, hacia lo desconocido. Su desnudez implica apertura y entrega, aunque no es total, porque un paño la protege y semi-oculta. 

Este arcano mayor, el último, casi siempre es descrito en términos solamente “positivos”. Se dice que esta carta representa culminación, logro, plenitud, manifestación, nuevo reconocimiento del yo, la llegada a un lugar deseado. Pero esto no es todo. 

A veces ni siquiera se mencionan los aspectos “negativos” de El Mundo. Y me parece fundamental tenerlos en cuenta. El Mundo puede significar aislamiento. Puede implicar “hacerse un mundo” por algo y enredarse en pensamientos repetitivos al respecto sin actuar para cambiar aquello que incomoda. 

El Mundo también se vincula a la búsqueda de una situación idealizada que genera encierro, ya sea en nuestros pensamientos o también en sentido literal (hola, cuarentena obligatoria). La idealización y el posterior choque de cabeza contra la realidad nos muestra nuestros propios límites. Esta carta también puede vincularse a añorar lo que no fue. Y, como canta Joaquín Sabina, no hay nostalgia peor que añorar lo que nunca, jamás, sucedió

Esta carta me parece hermosa. El Mundo es uno de mis arcanos mayores favoritos del tarot, con toda su complejidad. Con “lo bueno” y “lo malo”. El retorno de Saturno (o Saturno en general) suele vincularse a El Ermitaño. Y estoy de acuerdo. Sin embargo, creo que El Mundo también es una carta ligada al retorno porque para mí tiene que ver con los umbrales y con aquello que está en potencia. 

Quienes estamos atravesando nuestro retorno ansiamos la seguridad del pasado y por eso a veces nos inmoviliza el miedo. Pero también ansiamos la promesa del futuro y por eso sabemos que tenemos que lidiar con la incomodidad para conectar con nuestros verdaderos deseos. 

En la tensión entre el pasado y el futuro transitamos cada día, a veces haciendo dos pasos para adelante y uno para atrás. Tenemos que confiar en que todo esto (sea lo que sea que estamos pasando) va a cobrar sentido más adelante. Quizá mucho más adelante. ¿Te animás a arrancar ahora igual? 

Notas

-La imagen de Saturno la tomé de la cuenta de Twitter @bitsofsaturn.  

-El Mundo pertenece al tarot de Marsella creado por Pablo Robledo

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