“Lo que trae el retorno de Saturno es lo más genuino”

El jueves 19 de marzo del 2020 tuve la primera sesión virtual con mi psicoanalista. Aún no se había impuesto la cuarentena obligatoria, pero ella decidió tomar esa medida por precaución. No me molestó porque estoy acostumbrada a la virtualidad. Hasta me sentí más suelta que cuando voy en persona y “siento” que tengo que mirarla a los ojos. 

En esta oportunidad, pasé casi toda la sesión hablando del retorno de Saturno, del inicio de mi retorno, de qué significaba, de qué me gustaría hacer y de qué me gustaría dejar de hacer en este periodo.  

Entiendo que el psicoanálisis y la astrología son, en muchos aspectos, incompatibles. La astrología busca darle un sentido a todo, mientras que el psicoanálisis va en la dirección contraria. Mi psicóloga anterior juzgaba mucho mi interés por la astrología y por la obra de Carl Jung. Yo sentía que no podía hablar de aquello que realmente me gustaba o me interesaba porque eso que me daba tanto placer estaba “mal”. Por suerte cambié de analista.

En una de las primeras sesiones con la nueva psicóloga le dije, tímidamente, que me gustaba la astrología, que estaba estudiando para transformarme en astróloga profesional y que quería vivir de atender consultantes y de escribir sobre astrología. Le dije también que sabía que a los y las profesionales del psicoanálisis no les caía mucho en gracia esta disciplina. Ella me dijo que ahí (en su consultorio) yo podía hablar de lo que quisiese. Desde ese entonces, valoro mucho más ese espacio e intento aprovecharlo al máximo. 

La sesión del 19 de marzo del 2020 se centró en el retorno de Saturno porque le conté que mi retorno empezaba el domingo 22 y enumeré todo lo que estaba haciendo para vibrar en sintonía con ese tránsito tan importante. Hablé durante más de 40 minutos y después ella me hizo su devolución. Una de las actitudes generales que más me gustan de mi analista es que no es muda ni se expresa con monosílabos. Y la actitud particular que tomó en esa sesión, y que me gustó mucho, es que se guió por la explicación que le di del retorno de Saturno para estructurar su intervención. 

Lo que trae el retorno de Saturno es lo más genuino”, fue una de las frases que me dijo. Esto me llevó mentalmente a una nota que la astróloga Beatriz Leveratto escribió para el diario Clarín. El título de esa nota es “Para la astrología, ¿cuáles son los tres momentos claves de la vida?”. El primer momento mencionado es el retorno de Saturno. Leveratto lo describe así: 

“Lo desarrollado hasta los 28 años fue lo heredado -emocional y mentalmente- de nuestra matriz familiar de origen. Será recién a partir de […] esta edad cuando asumiremos la responsabilidad de nuestros propios dones y talentos para decidir de qué manera desplegarlos en el mundo, creando nuevas formas. Cumplir 28 significa reconocerse como un “fruto maduro” y conlleva una prueba de fuego: la madurez, junto con la angustia que nos puede generar ese salto a una nueva vida. Si intentamos permanecer adheridos a la estructura de personalidad de los años precedentes, entonces no avanzaremos hacia el futuro; en cambio, si nos animáramos a superarla, esta nueva etapa nos dará la posibilidad de forjar una vida distinta, más singular, auténtica y genuina.”

Exactamente de todo eso hablé en la sesión con mi psicóloga. Hace un tiempo que siento que llegó la hora de dejar de cumplir con los mandatos familiares y de hacer lo que los demás esperan de mí para conectar con lo que yo realmente quiero. Claro que esto no es gratuito. Saltar al vacío sin red genera angustia. Pero creo que más angustiante es seguir haciendo lo mismo, seguir en la comodidad vacía y aburrida por miedo a mover algunas piezas que están por demás de estancadas. El retorno, para mí, es el momento de avanzar hacia el futuro, de superar la personalidad creada en el pasado para construir una vida “distinta, más singular, auténtica y genuina.”

Leveratto sigue: 

“Las personalidades de temperamento obediente demostrarán su crecimiento aceptando riesgos, dejando de lado los planes previstos para apostar a su propia intuición. Por su parte, las personalidades donde predominó el carácter rebelde tendrán la oportunidad de responder con madurez, animándose a sostener procesos constructivos y a comprometerse con la realización de proyectos. Si la personalidad se mantiene rígida –en un caso o en otro– los desafíos que pide este momento pueden generarles crisis (o colapsos) psicológicos. Es tiempo de descubrir cuán flexible es la propia estructura de personalidad para permitir que florezca un compromiso genuinamente creativo en nuestras vidas”. 

Sin dudas, yo tuve un temperamento obediente hasta este momento. Pero no más. Quiero crecer aceptando los riesgos y dejando de lado los planes seguros para apostar a mi intuición, intuición que nunca me defraudó, aunque muchas veces las personas que me rodeaban tuvieran miedo o quisieran aportar otras sugerencias. Soy bastante flexible, así que no le tengo miedo a los desafíos o a las crisis que se puedan manifestar durante mi retorno de Saturno. Adquirí muchas herramientas que me van a ayudar a transitar esto del mejor modo posible y a comprometerme, de forma genuina, con la nueva fase creativa de mi existencia.  

Nota:

La imagen de Saturno la tomé de la cuenta de Twitter @bitsofsaturn

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